Casado con un Whisperer del perro
Imagínese, si usted, una cama. No apenas cualquie cama; una cama llenó de un montón del levantamiento, seething cuerpos. Una cama ocupada por las señoras bonitas con nombres tales como Margarita, Orla, Nessa, Izzy, Bella e individuo nombró a Charlie. (Caliente eh?) ¿Puede usted imaginarse? Parada bien que se imagina, usted se está ocupando de mi realidad; donde los perros gobiernan.
La primera cosa que noté en despertar esta mañana era que las seis pulgadas de la cama gigante que son las mías fueron ocupadas. Por me (obviamente) y mi maÌn jengibre-gato templado Morris que duerme se encrespó para arriba en mis brazos. Mientras que él se cae dormido él tiene gusto de ser frotado hasta que él haya tenido bastantes. ¿Cómo sé cuándo bastante es bastante? Fácil. Él muerde mi brazo, suavemente, la manera los broches de presión de un león el cuello de una cebra f*cking.
Hay más. Mi territorio había sido usurpado sobre durante la noche.
Un beagle (Orla) ha manejado de alguna manera madriguera debajo de mi almohadilla. Ahora roncando en alta voz; ella crispa como ella soña con la persecución del gato que es pulgadas dormidas lejos de ella. No la herramienta más elegante de la vertiente nuestro beagle. ¿Hey, cuál es ése?
El hoyo-toro (Bella) muscled entre mi pierna y el borde de la cama y está dormido sano, ella que respiraba eso mucho más reservado que los soplos de forma preocupante frecuentes del gas que emanaban de su tush bepuckered. Mina del tacto de los dedos del pie de mi esposa como hacen siempre; como sigo mi pie encima de su muslo de seda yo resuelva una barrera; ése es Charlie, el perro rojo-deshuesado del coon, durmiendo el sueño de los muertos hasta que él sienta mi avance y gruñidos. ¡Él gruñe EN MÍ! Él duerme 21 horas por día; No puedo imaginarme sobre lo que él soña. No puede estar sobre la vida puesto que él hace tan poco de él.
Doy vuelta soñoliento hacia mi esposa y nuzzle su cabeza con mi nariz que busca un smooch de la mañana. Salvo que no es su cabeza, él es Maggie. Nuestro gran danés del Harlequin que, cuando me abro los ojos nublados, está mirando fijamente en blanco mí. Entre nosotros es la longitud de su probóscide de la nueve-pulgada, la extremidad es cubierta de rocio con humedad de la mañana. Ella me ama. Para confirmar esto ella me lame dos veces con su toalla de la colada de una lengüeta rosada. Se moja ninguna ducha necesitó para mí hoy, yo.
No vague; Me no hacen. Debajo de la cama gruñe Nessa el Shepard miniatura, enojado en el mundo que ella ahora tiene que para despertar. Ella es la alfa, una posición en el paquete que tiene sus gratificaciones; como sentarse en la tabla de cena al lado de mi esposa para comer sobras (“reforzar su dominio,” soy confiado), como lucho para comer mi propia cena. Meneando como un pequeño cerdo alrededor de mi ingle (amplia), Izzy que la chihuahua se despierta repentinamente y que lucha a la tapa del edredón, estallando adelante, por completo de las alegrías de la vida. Que ella lame mi cabeza calva como hielo-haga estallar tan por completo de hecho para los dos minutos completos (mis brazos se atrapan bajo cubiertas), sus ojos que bombean en la alegría de un nuevo día.
Usted se está preguntando probablemente cuál está en el resto de la cama al lado de mi esposa. Principalmente cuerpo de Maggie; ¿cómo grande usted piensa un shagging gigante es?
Tengo una opción. Puedo poner allí y gozar el calor que solamente el dormir con un paquete puede traer o de mí puede deslizarse reservado fuera de cama sin despertar el mar de cuerpos. Cualquier manera allí es un precio a pagar. El permanecer asegura una precipitación cuando mi esposa decide levantarse. Cuando sucede eso extrañamente bastante Maggie y Charlie tienen una destreza misteriosa de usar mi (bien dotada) entrepierna como tablero del resorte.
O puedo levantarme. Hago. Que sé inmediatamente es un error. La alfa (Nessa) comienza la corteza del calentamiento y se ensambla inmediatamente en un estribillo mientras que los otros chillones ensamblan adentro; el perro, el beagle; la chihuahua canta un acompañamiento dulce; Ronquidos de Maggie; Bella, el hoyo-toro, parece terrible confuso por él todo.
“Taza de té, querido?” la voz suave de mi novia pide. “Porqué sí, por favor,” respondo, saberla no era una pregunta, algo una petición.
Los minutos tropiezo más adelante de nuevo a la cama donde mi querido aguarda la reclinación contra fluffed encima de las almohadillas remetidas adentro firmemente con un arsenal comfy de ropa de cama aseadas. Mientras que entro seis cabezas giran sobre un eje para saludarme (el séptimo, mi esposa, está viendo la TV) y para determinar rápidamente cuál está para el desayuno. A pesar de mis protestas, todas reciben una parte igual de lo que en el menú; cereal, tostada e incluso un bozal por completo del café frío para el hoyo-toro que es un adicto acérrimo.
Mientras que me preparo para mi día que oigo que la puerta del cuarto de baño se abre y un firme ordena de “hacia fuera!” seguido por el golpeteo de la salida múltiple de los perros. Han seguido a mi esposa como ella dirige hacia la ducha y a pesar de la respuesta fiable nunca consigue vieja para los perros. Siguen a mi esposa fácilmente en la casa; apenas esté atenta a la pandilla. Y la conversación corriente que va algo similar.
“Consiga abajo del sofá, Charlie, usted saben que le no admitan encima de allí.” (Él ha estado allí una hora) “Maggie, vencedor de la licencia y Gato solamente” (dos gatos grandes del hermano que fueron rescatados durante un huracán que piensa los chuchos son el delirar rígido enojado).
“Izzy, no come los oídos de Morris.” (Izzy despide Morris en cada oportunidad pero, notable, el gato todavía no la ha matado. El sorprender)
“Orla, usted ha tenido BASTANTE ya, que es absolutamente bastante usted pequeño cochinillo… bien aquí…” (Orla come. Ella es un beagle, él es al parecer lo que él hace.)
“Charlie, si usted va a sentarse en la mentira del sofá por lo menos en la manta.” (Jesús H.C.)
“Morris, no muerde a la mama,” (mientras que tratan Morris - mi gato del friggin - los rasgones yo a los fragmentos, “a la mama” con la dulzura reservada generalmente para el el muy enfermo o viejo),
“Nessa, consigue lejos de la ventana y sale de los patos solos…” (Los patos salvajes son otra historia; vienen a la puerta principal que se alimentará en el tiempo de desayuno que comparten de otra manera la cortina debajo del hibisco con las iguanas. Sí, consiguen alimentada también).
Esto se enciende todo el dia.
Solamente dos palabras pueden terminar la conversación constante cercana, pero traen con ellas una respuesta terrible, espantosa; “PARQUE DEL PERRO!”
No sé si usted ha visto nunca ese cuadro a partir de los años 70 de los cabritos de la universidad en California que intentaba fijar un expediente en el relleno de Volkswagen Beatle de los cuerpos. Una escena similar ocurre aquí después de la mención de las palabras del “DP” mientras que los perros intentan abrir y entrar en X5 de mi esposa, los correos que arrastran de cuellos y las bocas; un frenesí frenético del descortezamiento, scrabbling, mordiendo; una sinfonía de aullidos y de la lucha screeching sobre quién va a sentarse donde.
El viaje vale el considerar como Maggie se sienta con sus patas delanteras en el divisor del asiento y su cabeza, aleteo gigante de los labios, empujando comfortablemente (como un comandante del tanque) a través de la azotea del sol. Se bajan todas las otras ventanas pero por alguna razón la otra persigue toda quiere sus cabezas fuera la misma. Izzy nunca ha decidido a ir otra vez. Ella era sin resolver la primera vez que ella fue al parque del perro y realizó - junto con mucho el grun ido y gruñir - que hay más perros en el mundo con excepción de su paquete. Eso no era una buena cosa. La no van desde entonces y no mira el esfuerzo entero como pérdida de tiempo completa. A excepción de los olores que se traen a casa más adelante.
Ayunemos adelante para acostar tiempo pues ésta es casi tanta diversión para mí como mañana. Acabo para arriba tarde, demasiado tarde para ser la primera persona para golpear el saco; cuál debe ser conseguir el sitio reservado para la noche. El cuarto es, en general silencioso, pues los perros amartillan los oídos soñolientos que escuchan mi acercamiento. Es un silencio indignado pues se convencen de que debo dormir realmente en el sofá o por lo menos en el piso; hay apenas bastante sitio para ellos pues es.
Convengo. Mi esposa sin embargo insiste que me recline en la jerarquía de amor nupcial (no van). La mirada de la cama en la oscuridad cercana es saber la desesperación. Ellos y yo sabemos que no hay sitio. El hecho es que no hay sitio. De alguna manera, lentamente, con gentleness no para el paquete pero para no disturbar el resto de mi amor dulce, resbalo adentro y pongo demanda a mis seis pulgadas y tiro de qué cubiertas se dejan sobre uno de mis pies.
Me reclino y relajo gradualmente escuchar el sonido de los colmillos el dormir. Maggie deja hacia fuera una señalización larga del suspiro su pendiente a la tierra del cabeceo. No la veré otra vez hasta la madrugada (3: 30am) cuando ella me despierta para ir para un pis. Me felicito (demasiado pronto) ese yo he exprimido bastante espacio fuera del reparto para mentir en mi parte posterior y mandilo apagado para dormir.
Me despierto precipitadamente mientras que Morris salta encima de las garras extendidas sobre mi ahora entrepierna gravemente contusionada y familiar. Él miente encima de mí que estira hacia fuera sus garras delanteras, cepillando mi cuello. Él ronronea suavemente; es detrás-rasguña tiempo.
Y, créame; Sabré cuándo él ha hecho.
Sobre el autor
Evin Daly es periodista y el editor de ButlerReport.com, la mejor fuente de noticias sabida a la humanidad. http://www.butlerreport.com
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