¿Le Siempre Han asustado, Realmente Asustado?
He sido, varias veces. Pero el peor sucedió en Tejas cuando hacía autostop mi manera a California. Era acabo de dejar hacia fuera en una bifurcación en el camino, adonde fue un camino al sur y fue el otro camino al oeste, que era el que deseé. El conductor del carro que me dio el paseo para cinco cientos millas era una joya verdadera de un hombre. Bueno, muy considerado, hablado con una lengüeta decente, no como la mayoría de los conductores encontré a lo largo de la manera cuando cada otra palabra era vulgaridad. Él compró todas mis comidas y me sentía tan en la facilidad que podía realmente dormir. Su cara se encendería para arriba y chispearía cada vez que él habló de su parte posteriora de la familia en Alabama. Él me dio algunos bucks cuando nos dividimos, que significaron la diferencia de comer un emparedado o una barra de caramelo.
Era sonriente y de pensamiento de cómo mi paseo con ese conductor del carro era realmente agradable y deseado él viajaba toda la manera a California. Seguro habría hecho mi viaje mucho más agradable.
Podría oír un coche el venir y pegado automáticamente fuera de mi pulgar. Un coche verde oscuro paró abajo del camino y funcioné hasta él. El conducir del hombre tenían una cara hinchada con una sonrisa grande y los ojos así que pequeño eran puntos negros.
"cómo lejos usted que va?" él pidió, una risita en su voz.
"California."
"no voy eso lejos, sino que le tomaré por lo que voy."
"aceptable, gracias." Conseguí adentro y eliminamos.
Él estaba el tipo hablador, comenzando con las preguntas, porqué, donde, cómo estuvo venido y cuando. Comenzó a conseguir obscuridad, pero no calló a este hombre abajo.
La conversación dada vuelta a las muchachas. ¿Tengo una novia? ¿Hice hacia fuera con ella? ¿yo tienen gusto de mirar los compartimientos sucios? Intenté cambiar el tema, pero él guardó el ir a la derecha de nuevo a mujeres.
"qué sobre sexo con un hombre?" él dijo, intentando hacer su voz seductive.
Mis músculos dados vuelta tiesos como roca. Era atrasada. No vi ninguna linternas en frente o detrás.
Él alcanzó encima. Los dedos como las losas de la carne asieron mi muslo y exprimieron. Mis pensamientos destellaban: ' algunos cabritos nunca se vuelven.' Moví de un tirón mi pierna lejos y resbalé para arriba cerca de la puerta.
Con un movimiento repentino, él desvió y golpeó el gas. El coche saltó adelante alrededor de una vuelta, del camino principal. Él golpeó el acelerador. El coche salió a borbotones abajo de la grava a la velocidad completa. El camino herido cuesta arriba, hacia adelante y hacia atrás.
"donde está usted que va?" Chillé. "parada. Déjeme hacia fuera."
Su mano alcanzada para mí otra vez. Así su mano por la muñeca y la lancé apagado.
Screeched otra vez, rasgadura vocal de los acordes. ¡"parada! ¡Parada! Déjeme hacia fuera."
Una risa del perverse llenó el taxi del coche. Él expressó con gorjeos y dijo, "no voy le dejo hacia fuera hasta que me hacen con usted, muchacho." La luz del tablero de instrumentos dio vuelta a su cara un verde del ghoulish. Un payaso enojado. Su atención volvió al camino mientras que lanzamos más profundo en las maderas.
Sentía mi navaja; el un compinche me había dado, a través de mi chaqueta. Me deslicé la mano adentro, la saqué y abrí la lámina. ¿Pero tengo el nervio para utilizarla?
Los tentacles del pulpo de su mano alcanzaron encima y asieron mi pierna otra vez. Era excedente tan lejano pues podría conseguir sin pasar a través de la puerta. El dedo sondó y alcanzó, asir-por-ase, levantándose y me sube, hacia mis testículos, quitó su mano otra vez.
Los dedos eran deslizadizos en el cuchillo. Grité en él otra vez para parar y me dejé fuera de este coche. Que la risa cuajó el aire y alcanzó para mí otra vez.
Estábamos hasta ahora ausentes de todo. Pronto él estaría buscando un lugar para parar. No importaría cómo grité ruidosamente hacia fuera aquí. Él me arrastraría hacia fuera, y él .... Mi mano condujo el cuchillo difícilmente en su mano. Él gritó. Empujo otra vez, tirado. Una vez más tirado. Él retardó el coche. Alcancé para la manija, lancé la puerta abierta y salté en el vacío de la noche negra. Lo oí el gritar, decir él iba a conseguirme, hace lo que él deseó y después me mata.
Mi cuerpo caía, el rodar, despidiendo abajo de una colina. Briars se rasgó en mí. Fue un tocón, puse hacia fuera mis manos a la parada, pero no podría. Mi cuerpo escogido encima de velocidad. ¿Pararía siempre? ¿Qué si la colina terminó en un acantilado, o un río?
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Sobre el autor
Paul Molinero es el autor de un lugar a pertenecer. Ésta es su primera novela y él deseó escribirla desesperadamente por los años 50+. Pero, llevar su alma al mundo puede ser una aventura muy asustadiza. Para más información, visite por favor su Web site: Un lugar a pertenecer.Rate, comment or bookmark this article
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Este artículo ha sido traducido automáticamente de la fuente Inglés.
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